361: Tió de Nadal

El Tió de Nadal (Nadal significa “Navidad” en catalán, aragonés, asturiano, gallego y occitano) es un personaje mitológico catalán y aragonés y relata una tradición de Navidad en Cataluña y Aragón1 . Esta tradición también se puede encontrar en Occitania bajo el nombre Cachafuòc o Soc de Nadal, y en Aragón como Tronca de Nadal o Toza, todos ellos antiguos territorios de la Corona Aragonesa.

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En el día de la Inmaculada Concepción (esto es, el 8 de diciembre), se empieza a dar de comer cada noche al Tió (un tronco), y se tapa normalmente con una manta para que no pase frío durante la noche. Se le alimenta hasta la Nochebuena, y entonces el tió, golpeado con bastones por los niños, “cagará” regalos para estos.

Normalmente se ponía el tió al fuego y se lo hacía defecar. Ahora ya no se quema el tió, sino que tan sólo se le obliga a defecar repetidamente a base de arremeterle golpes de bastón acompañados de las llamadas canciones del Tió.

El Tió nunca defeca objetos grandes (estos ya los traen los Reyes Magos) sino chucherías, barquillos y turrones para los más pequeños. Según la comarca defeca higos secos y cuando deja de defecar (porque ya no le queda nada) defeca un arenque salado, un ajo, una cebolla, o se orina en el suelo.

La tradición del Tió está emparentada con la del árbol de Navidad, también portador de regalos para los más pequeños de la casa. En Galicia se quemaba un leño en Nochebuena: o tizón do Nadal, de origen semejante.

Es común que lleve una barretina y una cara sonriente en uno de los extremos y que se sostenga con dos o cuatro patas.

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360: Feliz Navidad

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163: Rafa Nadal Heptacampeón

  • Rafa Nadal bate a Djokovic (6-4, 6-3, 2-6 y 7-5) y supera el récord de Bjorn Borg con siete títulos en París
  • Undécimo ‘grande’ del mallorquín, que suma 50 títulos en su carrera

La mejor final posible, cargada de significado histórico, acabó con Rafael Nadal encumbrado a la bóveda celeste, al cielo ocre que volvió a cubrir París un día después de que el partido fuese aplazado por la lluvia. Llegó la Séptima, como anunciaba su impoluto transitar en la presente edición de Roland Garros. Novak Djokovic fue más enemigo que el resto, pero su oposición no le alcanzó para detener al tenista intratable que hemos contemplado a lo largo de las dos últimas semanas y terminó con una doble falta.Nadal, que venció por 6-4, 6-3, 2-6 y 7-5, en un total de tres horas y 49 minutos, ha dejado atrás al mismísimo Bjorn Borg, campeón en 1974, 1975, 1978, 1979, 1980 y 1981, pionero de un modelo, de una forma de interpretar este juego, que tiene en el español a su más legítimo y ya aventajado sucesor. Más alborozo que nunca en el rincón de Nadal, que repartió emocionados abrazados de entusiasmo. El primero, con su entrenador y tío, antes de que la memorable escena en la grada culminase en un abrazo con Gasol.

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